fbpx

El contorno

Hablamos de contorno cuando el trazo de línea se une en un mismo punto. En la terminología de las artes visuales se dice que la línea articula la complejidad del contorno. 

El contorno

Cuando la línea cierra un determinado espacio se crea una tensión entre el espacio y sus límites, hay entonces una delimitación de dos zonas, una acotada -Figura- y otra infinita -Fondo-, y es entonces cuando la línea tiene un gran poder de atracción.

La característica principal del contorno es que son estáticos o dinámicos dependiendo del uso que se les dé o de las diferentes direcciones que éste adopte. 

Por su parte, un plano es un área de diseño en un espacio ininterrumpido, definido por bordes.

En el ejemplo esquemático anterior utilizamos una línea cerrada que delimitaba un trozo del plano. Tanto el nuevo plano acotado como el área externa originaban campos de fuerzas visuales articulados por la línea que los delimitaba. 

El contorno es el primer elemento que nos acerca a la forma como tal, en tanto la sugiere y le da carta de naturaleza. El perímetro interno del plano delimitado por esta línea cerrada es el contorno. 

En este caso el concepto línea coincidiría con el de contorno, sin embargo no son la misma cosa puesto que puede existir un contorno sin línea que lo delimite o, lo que es lo mismo, podemos habilitar un contorno con otros elementos distintos a la línea.

Por ejemplo, con el color.

De este modo, el contorno es el resultado de la interacción de dos sistemas de fuerzas visuales originadas en sendos planos bien por una línea cerrada, bien por colores, tonos o texturas contrastantes.

De esto se infiere que la variedad de contornos depende de una serie de combinaciones infinitas y que, incluso, las posibles posiciones y orientaciones de un mismo contorno pueden hacer variar muy notablemente su significado y su papel en la composición.

Atendiendo a la serie de relaciones físicas que mantenemos con nuestro entorno, así como a principios de economía y sencillez en la síntesis de las formas, tres contornos básicos resultan los más recurrentes en la comunicación visual.

Esto es debido a sus relaciones geométricas de verticalidad y horizontalidad, de regularidad y simplicidad.

Se trata del círculo, el rectángulo y el triángulo equilátero. Cada uno de estos contornos transmite una serie de conceptos abstractos que se desprenden de la naturaleza de los mismos.

Una primera clasificación de formas planas puede ser:

  • Geométricas: construidas matemáticamente.
  • Orgánicas: rodeadas de curvas libres que sugieren fluidez y desarrollo.
  • Rectilíneas: limitadas por líneas rectas que no están relacionadas matemáticamente.
  • Irregulares: uniones de rectas y curvas. 
  • Manuscritas: caligráficas o creadas a mano alzada. 
  • Accidentales: determinadas por el efecto de procesos o materiales especiales u obtenidas accidentalmente.

Por supuesto, la inherencia de algunos de estos conceptos -sobre todo la de los menos genéricos- subyace en los contornos atendiendo a la cultura occidental.

No obstante, el lenguaje visual aunque universal, posee también “variantes dialécticas” como cualquier sistema lingüístico establecido.